Oyendo la reina de Sabá la fama que Salomón había alcanzado por el nombre de Jehová, vino a probarle con preguntas difíciles (1 Reyes 10.1).

¿Puedes ubicarte en la historia? Esta mujer que gobierna en una nación viene para evaluar la sabiduría de Salomón. Ella llega cargada de los regalos más grandes que jamás alguien habría traído al rey. Y dio ella al rey ciento veinte talentos de oro, y mucha especiería, y piedras preciosas; nunca vino tan gran cantidad de especias, como la reina de Sabá dio al rey Salomón. La flota de Hiram que había traído el oro de Ofir, traía también de Ofir mucha madera de sándalo, y piedras preciosas (Ver 10-12).

La reina venía no solo a conocer a Salomón, sino a honrarle por la sabiduría que Dios le había otorgado. La historia y la arqueología han demostrado la existencia de Makeda, una reina que gobernó desde las profundidades del desierto a una civilización rica y floreciente, que se extendía desde el sur de Arabia hasta el “cuerno de África”, con un importante comercio de productos exóticos y que adoraba a los dioses del sol, la luna y las estrellas y que posteriormente adoptó el monoteísmo en la figura de Jehová después de su viaje a Jerusalén. Sin duda un personaje rodeado de leyendas que ha superado la historia y que se ha convertido en mito.

Lo cierto es que esta mujer deja una perspectiva muy grande la mujer profética que se apasiona por alinear su corazón con las verdades del reino de una manera agresiva y violenta. ¿Dónde hallar la sabiduría? La reina de Saba escuchó hablar de un hombre sabio llamado Salomón y fue a buscarlo, ella entendió el secreto de obtener la sabiduría:

Proverbios 4:5-9
Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca;
No la dejes, y ella te guardará; Amala, y te conservará.
Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.
Engrandécela, y ella te engrandecerá; Ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado.
Adorno de gracia dará a tu cabeza; Corona de hermosura te entregará.

La reina escuchó la fama de Salomón, el hombre más sabio en la tierra y decidió ir en busca de lo que ella consideraba lo más valioso. También entendió un gran secreto: Compra la verdad, y no la vendas; La sabiduría, la enseñanza y la inteligencia (Proverbios 23.23). La sabiduría requiere inversión, hay que comprarla, no llega sola, así que ella llevó los regalos más grandes que nadie pudo llevar jamás a Salomón.

La mujer profética es entendida, sabe que la sabiduría necesita la habilidad mental, de otra manera se desperdiciará. ¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría, no teniendo entendimiento? (Proverbios 17.16). El entendimiento es la inteligencia aplicada. La mujer sabia edifica su casa, pero la necia la destruye. ¡De qué sirve tener sabiduría si no estamos dispuestos a usarla adecuadamente!

Hay muchas historias y mitos alrededor de la reina de Sabá, lo cierto es que la decisión de ir a sentarse con el hombre más sabio nos deja una gran enseñanza, buscar y comprar la sabiduría en este tiempo puede ser muy determinante para lograr atrapar los diseños de Dios para la casa de la mujer profética. En respuesta a esta decisión, Salomón pidió a la reina tomar todo lo que deseara llevar a su reino.

La mujer profética tiene una la intuición agudizada. Y viendo la reina de Sabá la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado, y las viandas de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el estado de sus criados y los vestidos de ellos, sus maestresalas y sus vestidos, y la escalinata por donde subía a la casa de Jehová, se quedó asombrada (2Crónicas 9.3-4). ¡La sabiduría de Salomón fue expresada en forma visible y tangible! La reina quedó asombrada con todo lo que veía. Ella se dió cuenta que la sabiduría aplicada produce excelencia en la vida.

Es digno de honrar a la reina de Sabá por su decisión de aprender, invertir, esforzarse por obtener la sabiduría que sería aplicado a su reino. Y dijo al rey: Verdad es lo que había oído en mi tierra acerca de tus cosas y de tu sabiduría; pero yo no creía las palabras de ellos, hasta que he venido, y mis ojos han visto; y he aquí que ni aun la mitad de la grandeza de tu sabiduría me había sido dicha; porque tú superas la fama que yo había oído (2 Crónicas 9.5-6). ¡Mi la mitad de tu grandeza de tu sabiduría! ¡Superas la fama que yo había oído!

La pregunta es para la mujer profética de hoy: ¿Qué haces para obtener sabiduría? Las decisiones dejan acciones, lo que se ve y lo que se toca, la excelencia de lo que se vive. ¡Es lindo ver que Dios nos abre su corazón para obtener la sabiduría desde su trono y nosotros tenemos acceso a lo mejor del cielo para nuestras vidas. Eso se debe traducir en algo visible y tangible.

¡La inversión siempre es regresada! Dios no se queda con nada cuando decidimos invertir en la sabiduría. Y el rey Salomón dio a la reina de Sabá todo lo que ella quiso y le pidió, más de lo que ella había traído al rey. Después ella se volvió y se fue a su tierra con sus siervos (2 Crónicas 9.12). El rey honró a esta mujer dándole mucho más de lo que trajo. ¿No es esto extraordinario?

Amada mujer profética, invierte en sabiduría, por favor, cuando sea el momento, toma el dinero necesario para pagar cursos, talleres, libros, viajes de aprendizaje, no escatimes nada para crecer en sabiduría, todo será regresando por nuestro Rey en el momento justo.

Con amor… Dr. José Félix!!

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