Paternidad

Dentro de la restauración de todas las cosas como es declarado en el libro de Los Hechos 3.21, está la restauración de la paternidad en el cuerpo de Cristo. La mayoría de los ministros de Dios necesitan tener una transición de ser buenos líderes y elocuentes predicadores, a buenos padres. Esta restauración es toda una realidad y los apóstoles que Dios está levantando están impartiendo esa gracia especial sobre los pastores, quienes a su vez la están derramando sobre los hijos de Dios.

¿Por qué la restauración de la paternidad? ¡Porque es la forma en que podemos conocer el corazón paternal de Dios! Todos tenemos la necesidad de conocer el amor de un padre, de ser tratados con la ternura de Cristo (2Corintios 10.1) y recibir la dirección de una persona madura que nos guíe a una vida exitosa en esta tierra.

Esta necesidad de paternidad ha sido aprovechada por malos líderes que han abusado manipulando vidas. Dios dio dominio a Adán y Eva sobre toda la creación pero no sobre el ser humano mismo. ¡El hombre no tiene la autorización del Creador para dominar al hombre! En la verdadera paternidad bíblica no entra el control, sino el sometimiento mutuo, el respeto, la honra, manifestando el amor de Cristo en todas nuestras acciones.

Es cierto que el diseño de Dios para su reino celestial difiere totalmente de la estructura ideológica de los reinos terrenales establecidos por el ser humano. Dios le dio autoridad al hombre en Génesis 1.26-28 de que todo hombre tuviera dominio sobre toda la tierra, y lo puso como gobernador en este mundo. Esta instrucción NO incluye que gobiernen unos sobre otros, sino que ejerzan este dominio de una manera colectiva administrando el planeta y sus recursos de una manera conjunta. El plan perfecto de Dios es que seamos un reino de reyes, es por esto que Jesús es llamado Rey de reyes y Señor de señores, como el apóstol Juan lo declara en Apocalipsis 5.10.

Basado en esta verdad, la paternidad verdadera no incluye que el ser humano tenga dominio o gobierno al estilo terrenal sobre otros seres humanos. Esta labor paternal de influencia positiva deja corazones restaurados y con un espíritu humilde sirven al Señor con mayor pasión. Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey (1Pedro 5.2-3).

La paternidad está basada en un espíritu de sometimiento voluntario actuando con humildad para mantener una relación de amor los unos con los otros. Esta relación perfecta se establece cuando estamos dispuestos a respetar para ser respetados, amar para ser amados, honrar para ser honrados.

El plan original de Dios desde el principio fue:

  1. Establecer una familia, habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo. Establecer un reino, no una organización religiosa.
  2. Establecer un reino de reyes y sacerdotes, con un gobierno basado en el servicio incondicional, que es nuestro llamado supremo.
  3. Establecer una relación estrecha con el ser humano.
  4. Extender su gobierno celestial en la tierra como en el cielo.
  5. Influenciar la tierra desde el cielo a través de la humanidad.

Cuando la paternidad sea restaurada de una manera real, Dios tendrá un ejército de hombres y mujeres con la esencia del amor de Dios manifestada por verdaderos padres que saben expresarlo con pasión.

Por muchos años la Iglesia de Cristo ha sido dirigida por “sistemas de gobierno” que cada organización y sus líderes selecciona, la mayoría de estos sistemas han dejado muchas personas heridas, dañadas, por el abuso de autoridad y nula paternidad en sus acciones. Este es el tiempo que Dios ha escogido para sanar estos corazones y restaurar el espíritu de paternidad en el cuerpo de Cristo.

En el libro de Génesis 17.3-8 vemos a Dios hablando del precursor de la fe Abraham para ser padre de multitudes: He aquí mí pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes (Ver. 4). Además, sería multiplicado en grande manera en todos sentidos incluyendo la prosperidad material, lo que sería la herencia para su descendencia.

Un día mi hijo José Félix Jr. me dijo: Papá, el hijo edifica en los cimientos del edificio del padre. Muchas personas son huérfanos por lo que no tienen herencia, sus logros dependen de sus propios esfuerzos y su perseverancia en la vida. ¡El padre tiene una herencia para sus hijos! Toda verdad Bíblica tiene una verdad paralela y podemos aplicar esta verdad de la Escritura en la paternidad espiritual: La casa y las riquezas son herencia de los padres (Proverbios 19.14).

Debemos enseñar estos principios sobre la paternidad, que cada creyente sea tocado por la Espíritu Santo y cada verdad quede impregnada hasta lo profundo de su ser para disfrutar una relación sana, efectiva, donde conozcamos el corazón del Padre eterno a través de padres espirituales en la tierra.

A través de la escritura del profeta, Dios nos deja un gran desafío (Malaquías 4.5-6): ¡Darnos la oportunidad de practicar la paternidad de una manera genuina!

PRINCIPIOS
1- Todos necesitamos tres padres
Somos seres tripartitas: Espíritu, alma y cuerpo, cada área de nuestro ser practica de manera natural la paternidad.

¿Quiénes son los padres y quiénes los hijos?

Tomando esta verdad como un fundamento, podemos proyectar la unción paternal en los diferentes niveles del Cuerpo de Cristo. Un apóstol hace las veces de un padre para los ministros de Dios (Efesios 4.11), quienes a su vez son padres para otros hijos de Dios.

La paternidad debe ser restaurada en toda su plenitud. El apóstol Juan menciona nueve veces, en su primera epístola, nueve veces la palabra “hijitos”, aludiendo a su paternidad con sus discípulos. Si Pablo dice que el engendró hijos, fue nodriza, Juan les dice hijitos, ¿por qué en el cuerpo de Cristo hoy no iniciamos la impartición de la paternidad en nuestras comunidades cristianas?

2- Paternidad espiritual genuina
La identidad paternal es cuando el hijo se identifica plenamente con “su” padre y el padre se identifica con el hijo para establecer una relación de paternidad real y verdadera. Cuando esa relación se afirma, el ADN del padre espiritual es impartida sobre el hijo. ¿Cómo identifico una paternidad espiritual genuina?

He aquí, por tercera vez estoy preparado para ir a vosotros; y no os seré gravoso, porque no busco lo vuestro, sino a vosotros, pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos. Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos (2Corintios 12.14–15).

3- Paternidad es cercanía e intimidad
En 1Tesalonicenses 2.11-12 Pablo dice: Así como también sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros, y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria.

El padre es sabio para dirigir al hijo y llevarlo al éxito. Le exhortará cuando sea necesario, animándolo y proyectándolo hacia su destino profético. Lo consolará cuando venga el desánimo y en las situaciones difíciles. El padre se preocupará para que sus hijos den un buen testimonio, pues imagen del padre.

En la paternidad es necesaria la disciplina como un medio de corregir el camino. Hemos visto que tanto los hijos de Dios, miembros de una congregación, como los ministros cambian de “cobertura” como cambiar de zapatos porque no permiten la disciplina del padre y prefieren caminar como “llaneros solitarios” antes que aceptar una formación sistemática.

Bien lo menciona Salomón en Proverbios 29.17: Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará alegría a tu alma. ¡Qué responsabilidad tan grande! El padre tendrá que ser sabio para disciplinar al hijo, y el hijo este deberá ser manso para aceptar la reprensión del padre.

4- La paternidad es una puerta a la prosperidad
En Jueces 17 encontramos una historia muy importante para entender las relaciones paternales. Y había un joven de Belén de Judá, de la tribu de Judá, el cual era levita, y forastero allí. Este hombre partió de la ciudad de Belén de Judá para ir a vivir donde pudiera encontrar lugar; y llegando en su camino al monte de Efraín, vino a casa de Micaía. Y Micaía le dijo: ¿De dónde vienes? Y el levita le respondió: Soy de Belén de Judá, y voy a vivir donde pueda encontrar lugar.
Hasta en este momento, vemos aquel joven vagando en busca de estabilidad. La historia continúa: Entonces Micaía le dijo: Quédate en mi casa, y serás para mí padre y sacerdote; y yo te daré diez siclos de plata por año, vestidos y comida. Y el levita se quedó.

El hijo no escoge al padre, Dios mismo lo envía a su propia casa. Vemos en este pasaje cómo el padre suple tres necesidades en el hijo:
1) Quédate en mi casa. Habla de protección, dirección, y amor;
2) Y serás para mi padre. Describe presencia, cercanía, amistad,, unidad, gobierno, conquista;
3) Y sacerdote. Se entiende como la cobertura, impartición espiritual, legado espiritual.

Cuando el hijo adopta al padre sin pedir la dirección a Dios, la relación padre-hijo no es sólida. Esperaríamos que con el tiempo la relación madurara; sin embargo en la mayoría de los casos, la relación sería inestable debido a que el hombre escogió y no Dios.
El hijo sabio honrará de muchas maneras al padre, reconocerá que lo que es, en su mayoría depende de quién lo creó, formó y envió.
Micaía ofrece: Diez siclos de plata por año, vestidos y comida. Estas tres cosas representan:

  1. Finanzas (diezmos, ofrendas, primicias, semillas de fe), que se refiere a la responsabilidad económica;
  2. Vestido, que representa seguridad, protección;
  3. Comida, representa provisión.

Cuando la relación es establecida, Micaía reconoce: Ahora sé que Jehová me prosperará, porque tengo un levita por sacerdote (Ver 13). El padre es la puerta de la herencia para el hijo, Dios premia la relación sana con prosperidad para la descendencia del padre.

5- El proceso para restaurar la paternidad
En Hechos 3.21 el Dr. Lucas nos habla de la restauración de todas las cosas y vemos que la paternidad es una de esas “cosas”. La restauración se da en procesos. Tomemos la historia de Elías y Eliseo.

APLICACIÓN
Nuestro desafío es permitir que el Espíritu Santo imparta una unción profética sobre nuestras vidas para que la paternidad sea restaurada en nuestras vidas en plenitud. Ser dóciles con Dios para que la restauración se haga realidad, que nos una como hijos a un padre espiritual verdadero, y disfrutemos la paternidad en las tres dimensiones de nuestro ser: Espíritu, alma y cuerpo.

Sabemos que Dios es nuestro dosel (cobertura), pero nos envía personas que hacen esa labor como sus enviados a bendecirnos con una verdadera paternidad. Y creará Jehová sobre toda la morada del monte de Sion, y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y oscuridad de día, y de noche resplandor de fuego que eche llamas; porque sobre toda gloria habrá un dosel (Isaías 4.5).

Dr. José Félix!!

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