Hola, muchas bendiciones, estoy pasando un tiempo sumamente importante en mi ministerio, es lo que papá Hamon, Chuck y otros profetas me habían venido profetizando, ¡que estaría al frente apostólicamente de asignaciones muy fuertes para este tiempo… estoy en eso! Necesito mucho más de Dios para tener el cuadro completo, mientras tanto, tengo algunas cosas que esta experiencia mundial me está dejando.

No sé si se han dado cuenta que el mundo NO SERÁ IGUAL después de lo que estamos viviendo, el mundo está siendo rediseñado, gobiernos cambiarán, leyes cambiarán, el dinero en el mundo se manejará de una manera diferente, la sociedad cambiará sustancialmente, hay cosas en lo invisible que están ocurriendo mientras pasa esta pandemia que no podemos ver, pero si las sentimos en el espíritu.

Este REDISEÑO del mundo requiere que la iglesia esté lista para entrar en una nueva temporada, necesitamos REDISEÑARNOS a nosotros mismos como hijos de Dios, como Ekklesia, el mundo está confiando en sus expertos para estos REDISEÑOS, de igual manera la iglesia tiene que confiar en sus expertos para traer los diseños del cielo a la tierra. Estamos en una temporada mucho más fuerte de la que estuvo Martín Lutero, Jhon Knox, o el tiempo de la Calle Azuza, Dios sopló y la iglesia trajo cambios que impactaron el mundo, estoy seguro de esto: Lo que viene es mucho más fuerte, ¡los REDISEÑOS del mundo contra los REDISEÑOS de la iglesia!

¡Dios nos está llamando a algo más de lo que estamos haciendo! Se abrirán espacios en todos sentidos, las crisis son espacios de oportunidad donde Dios posiciona a sus hijos para gobernar, tener dominio. Isaac se fue a Gerar en un momento duro, “la segunda hambruna” (Génesis 26.1), pero terminó saliendo de esa tierra como el hombre más poderoso (Ver. 12-16). Este será un tiempo de reacomodo social, financiero, poderes políticos, el mundo se está redefiniendo, será de un momento a otro, los cronistas, historiadores, en décadas próximas escribirán libros de lo que está pasando este 2020, que es la preparación para enfrentar la tercera década de este milenio, donde, obviamente, se está preparando la venida de nuestro Mesías.

Sabemos que todo lo que pasa en este mundo pasa por la voluntad de Dios, ni una hoja de los árboles se mueve sino es por la voluntad del Padre, así que todo lo que está pasando él lo ha permitido porque hay un propósito divino. ¿Este virus fue creado en laboratorio? ¿Procede del contacto con algún animal? ¿Fue impulsado por los grupos que están promoviendo el nuevo orden mundial? ¿Es un trato de Dios con su Ekklesia? ¡Hay muchas preguntas en el aire! Creo que es mejor ir tras el propósito que el Padre tiene en este asunto que ver la raíz. Encuentro dos frentes muy importantes:

Primero, el trato de Dios con el mundo es evidente, esta pandemia de pánico ha provocado que el mundo vuelva su rostro a Dios. Varios presidentes de naciones han puesto su nación bajo las alas de nuestro Señor, han orado y confesado a Jesús de manera pública. Esta es una realidad gloriosa, la gente está más sensible al evangelio, aún los más duros de corazón están volviendo su rostro a nuestro Dios. ¡El campo está listo, el fruto está listo para la gran cosecha!

Segundo, la Ekklesia está siendo probada en todos sentidos, fe, unidad, creatividad, innovación, determinación, firmeza. Definitivamente estamos lejos todavía del final de los tiempos, falta que el cuadro esté completo para la segunda venida de Cristo. Más bien, es una advertencia, un reacomodo, Dios nos puso en el “ring” con un “sparring” para probarnos, lo que viene en camino, eso sí será fuerte, la persecución de los hijos de Dios, donde muchos morirán a causa de su fe en todo el mundo, eso sí será terrible.

Tenemos que aprender las lecciones que el Señor nos está enseñando, esta preparación tiene que ver cómo enfrentaremos el futuro. En Mateo 24 encontramos las señales que el Señor enlistó acerca del fin de los tiempos:

– Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.

– Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.

– Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.

– Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.

– Y todo esto será principio de dolores.

En este primer cuadro el Señor nos hace una advertencia: ¡Mirad que nadie os engañe! Esto es importante, porque por falta de discernimiento podremos pensar qué estamos en el final de los tiempos y no es así.

Estas señales se han cumplido, en menor o mayor intensidad de lo que pensemos que es necesario que ocurrirá, sin embargo, el punto está en la evaluación de los sucesos. ¿Qué intensidad de guerras? ¿Cuántas pestes, de que tipo? ¡No importa la intensidad, nada debería turbarnos porque está escrito y conocemos la Escritura!

¿Porque muchísimos cristianos fueron turbados en esta pandemia? ¿Porque no están firmes en la fe? ¿Son ignorantes de las Escrituras? ¿Están temerosos? ¿No conocen el futuro? Lo cierto es que la novia no está lista para ser presentada delante de nuestro Señor.

Algunos predicadores ya están anticipando que esto es el principio de dolores (Ver. 8), en lo particular, no creo que es así, nada tiene que ver esta pandemia proyectada con mucho miedo por las noticias, con lo que sucederá cuando las guerras sean desatadas y pestes de muerte toquen el mundo. ¿Porque digo esto? ¡La peste negra dejó 25 millones de personas muertas en el siglo XIII, esta pandemia solo ha dejado miles, ni siquiera cientos de miles! ¡La realidad que esta pandemia ha sido más el pánico producido por las noticias que las muertes que ha dejado!

No creo que estamos en “principios de dolores”, esto viene después, insisto, no estamos entrando todavía en esta etapa, la iglesia solo está siendo probada para enfrentar su futuro. ¿Qué es lo que deberíamos lograr en este primer round con el “sparring” del coronavirus?

– La unidad real de la iglesia

– Una renovación de la santidad y pureza de la iglesia

– Activar la iglesia en la oración y búsqueda intensa de nuestro Dios

– Redefinir como hacemos iglesia

– El desarrollo de los cinco ministerios de la Iglesia en plenitud

– Desatar un verdadero evangelismo con señales y prodigios

– Levantar una gran cosecha

Tenemos que ver la otra parte del escenario, el mundo. Muchas cosas se están moviendo en lo invisible, debajo de la mesa, atrás de las cortinas, donde nadie lo puede ver, en las oficinas de las grandes corporaciones, en los capitolios de los gobiernos, en las oficinas de los altos ejecutivos, en la oscuridad de las tinieblas, se están desarrollando los planes más tenebrosos para la humanidad, un rediseño de la manera de vivir, un Sodoma y Gomorra moderno, una sociedad permisiva, sin valores bíblicos, Jesús dijo: Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre (Mateo 24.37).

El tiempo de Sodoma y Gomorra es paralelo a la época de Noe, una sociedad oscura, sin Dios, cuando más tinieblas había en la tierra el juicio fue desatado. ¡Esto ni siquiera es el principio de dolores! Solo estamos siendo entrenados para lo que sigue.

LISTA DE ORACIÓN

1- Debemos enfocar nuestras oraciones para pedir a Dios una conexión vertical a fin de encontrar información del cielo para este REDISEÑO de la Iglesia para este tiempo.

2- Que Dios nos revele los asuntos del reino para un corto, mediano y largo plazo. Donde los diseños del cielo sean claros para nosotros. La unidad en este sentido es lo que puede traer algo muy poderoso a nuestras vidas.

3- Que Dios nos ubique en la posición que debemos tener como hombres y mujeres de Dios. La unción cambiará, seremos sacudidos para tomar la posición correcta.

4- Dios nos dé el valor de hacer de acuerdo a su voluntad. Tenemos que ser valientes para enfrentar el nuevo REDISEÑO de la Iglesia para este tiempo.

Oremos por estos cuatro puntos… ¡¡Además de todo lo que estamos orando!!

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